¿Difícil hacer un currículum no? Pues más difícil todavía hacer un “anti currículum”. Me cuesta hablar de mi porque hay dos tentaciones frecuentes. Por un lado está la de pecar de “falsa humildad” y disminuirme con tal de no ostentar más allá de lo que realmente soy.  Por otra parte está el orgullo y la vanagloria que termina inflando con aire acontecimientos ínfimos y convirtiéndolos en los más importantes del mundo, acaso ¿No conocen gente que publica cualquier acontecimiento cotidiano y lo realza al punto de casi hacer un documental o una crónica de este?; pues yo no quiero caer en eso.

Entonces, siguiendo los pasos de Johannes Haushofer, quien es profesor en Princeton (mira su perfil acá) y que hace un par de años publicó su “currículum de fracasos” (CV of failures), hice el empeño de escribir el propio, pero no un currículum solamente de fails sino que de acontecimientos desafortunados en los que no siempre el 100% de la responsabilidad era mía pero las cosas no salieron del todo bien y por otra parte, algunas de las cosas que han marcado mi vida radicalmente y sin duda merecen crédito en la lista.

No se trata de una auto humillación o una humorada. Es más bien mirar la vida no solo desde los logros y los éxitos, sino que tal como viene, para intentar comprender cómo es que Dios, mi fe, mi carácter, mis mañas, mi personalidad y por sobre todo las personas que me aman, me han ayudado a ir construyendo (y reconstruyendo) lo que soy, que han llevado a la existencia del hombre que escribe hoy este blog.

Más que sacar enseñanzas de los errores y “evitar tropezar dos veces con la misma piedra”, mi intención es mirar con buen humor lo vivido, sin atribuirle un juicio de valor, solo abrazar mi historia y reconocer que ha moldeado mi vida.

 

Anti currículum

1985. Nací en Temuco, una ciudad pequeña al sur de Chile. Era sábado, día de invierno. Seguro fue bueno nacer un fin de semana, así todos podían ir a conocerme. Estoy especulando, la verdad no sé, no recuerdo nada de ese día.

1991. Mi profesora me dice “anda a botar el vasito de agua con la que limpiabas los pinceles”. Fui al basurero y la boté. Ella quería que fuera al baño a botarla. No se explicó bien. Dejé un desastre y me humilló en público Siempre he sido muy concreto y explícito, y muy malo para recibir instrucciones. Desde ahí que me ruborizo por todo.

1993. Me obligaron a bailar como Michael Jackson, solo porque tengo el pelo crespo. Ni siquiera sé bailar y no sé porque relacionan el pelo crespo con la gente morena y a la gente morena con Michael Jackson. Era una competencia por alianzas. Obvio, perdí. Obvio, me traumé y nunca volví a bailar en público.

1994. Aprendí a andar en bicicleta sin manos.

1995. Intenté subir la vereda en bicicleta. Sin manos. Me caí. Me dolió. Mis amigos se rieron de mi y mi papá me retó por caerme. Nunca fui bueno andando en bicicleta.

1996 al 2002.  Jugué rugby en el equipo de mi colegio. Siempre fui de los flacos y de baja estatura en el curso. Me golpearon mucho, que rompí varios huesos y la nariz. Fui seleccionado de la zona sur de Chile, viajé al extrajero a jugar. Perdimos, regresé golpeado. Lindos recuerdos. Nunca más jugué rugby. Ahora lo veo en la tele.

1999. Tuve a mi primera polola (así llamamos a las novias en Chile). Me fue infiel a las tres semanas de relación. Duramos solo cuatro semanas. Fue en una fiesta, fue con un compañero de curso. Yo estaba ahí. Aun no lo supero. Si estás leyendo esto: aún no lo supero.

2000. Dejé de ser un buen estudiante, me convertí en uno mediocre. De aquí y durante los próximos 4 años no hay ni un solo logro académico. Sin embargo, lo pasé muy bien.

2004. Ingresé a la universidad. Me equivoqué de carrera. Estudié Pedagogía en Educación Física. Esto me permitió ganarme el pan durante 6 años con zapatillas, un cronómetro y un silbato. Hoy no ejerzo la docencia. Nunca debí haber estudiado educación física.

2005.  Comencé a participar de cosas de Iglesia. Yo no quería, nunca quise, me llevaron engañado. Que bueno que me engañaron Dios cambió mi vida.

2008. Quedé aceptado/becado en un Magister en Educación Física. Pasé todos los ramos y me iba bien pero nunca terminé la tesis. Me la robaron. De verdad me la robaron, no es chiste. Rompieron mi auto y sacaron mi laptop, mi disco duro, pendrives, apuntes, todo. Nunca terminé el magister. ¿Les comenté que me equivoqué al estudiar educación física?

2009. Me caí en bicicleta. Me caí feo. Trabajaba como guía de turismo en mountain bike en un parque termal.  Caí a unos 50km/hr en bajada. Frené contra una cerca. Rompí la cerca, rompí la bicicleta y me rompí la cabeza. Nunca fui un buen ciclista. ¿Ya les dije esto no?.

2009 al 2013. Ejercí la docencia como profesor de Educación Física y entrenador de Hockey sobre Césped. También hice clases en una universidad asignaturas de fisiología y cosas relacionadas a la biología y el deporte.  Pasaron cosas buenas aquí. Aprendí mucho. Sinceramente no saqué mucho provecho de este tiempo, pero fue bonito mientras duró. Finalmente cambié de rubro.

2012. Me casé y todo salió muy lindo. Estuve pagando durante los siguientes 18 meses la fiesta y todos los gastos asociados a la celebración. Invité gente que nunca más volví a ver. 

2012.  Me diagnosticaron que Hipertensión arterial. Causa desconocida. Quizá fueron los gastos del matrimonio. Yo creo que es herencia (¡Qué mala herencia!). Desde ahí que tomo una pastilla a diario. Es alargada y azul. Todos piensan que es Viagra y ya no intento convencerlos de lo contrario, solo me rio. Soy fármaco dependiente. Nunca debí haber estudiado educación física.

2013. Comencé a sufrir de la espalda. Diagnósticos poco claros hasta 2017, en donde me diagnosticaron Hernia de Núcleo Pulposo en el disco L4-L5, sufrí una extrusión del disco. En español quiere decir que se me reventó la esponja que separa las últimas dos vértebras lumbares y duele horriblemente porque los nervios quedan apretados. Desde 2013 paso al menos un mes y medio por año en cama sin poder moverme, sin sensibilidad en una de mis piernas y con mucho dolor. Nunca debí haber estudiado educación física.

2013. Hice crisis y cambié de rubro. De balones, silbatos, gimnasios y cátedras universitarias pasé a libros, sitios web, videos y otras cosas relacionadas con la fe, los jóvenes y los medios digitales. Gané poca plata. Muy poca plata. Pero fui feliz.

2014.  Publiqué mi primer libro, “Imposible no tropezar con Dios”. Los vendí todos. Fue un casi “éxito”.  No sé donde se fue esa plata pero la gente que lo leyó hasta el día de hoy me agradece haber escrito. Viajé por muchas ciudades de mi país e incluso visité otros países gracias a ese libro.

2014. Nace Santiago, mi hijo. Lo amo. Cambió mi vida para siempre.

2016. Publiqué mi segundo libro, “Volver a la versión original”. Fue financiado a través de Crowdfunding y casi 80 personas creyeron y aportaron económicamente para que la edición del libro fuera realidad. Aun me quedan copias. Muchas. Realmente muchas. No fue un éxito.

2016. Junto a una amiga fundamos un sitio web y una agencia digital con mirada cristiana. Nos fue mal. Hicimos ruido, ganamos premios, la gente nos felicitaba, pero no se puede vivir de eso. Aún debo plata por este emprendimiento infructuoso. Cerramos en marzo del 2018.

2017. Postulé a una beca de Magister en España para estudiar Comunicación un año en Barcelona. La universidad me aceptó. No gané la beca. Sigo en Chile.

2017. Me invitaron a México a dar conferencias en un congreso de jóvenes. El primer vuelo tuvo dos escalas, una de 12 horas y otra de 5. De todas formas disfruté el viaje, aprendí mucho y conocí montón de gente. Llevé libros. Muy pocos. Debí haber llevado más. Todavía me quedan muchas copias.

2017. Me pasé un mes y medio en cama. Nunca había sufrido tanto dolor por mi espalda y nunca había usado tantos analgésicos. Ahora sí creo que me parezco a Michael Jackson (QEPD).

2018. Volví a cambiar de rubro. Me cambié de ciudad. Comencé a estudiar un Magister en comunicación estratégica y digital. Nada que ver con la educación física; ¡Si yo nunca debí haber estudiado eso!. Ahora siento que por fin acerté y que todo lo anterior me trajo a este punto. Si todo se hubiera dado bien y fácil antes quizá no habría llegado hasta acá. Quizá sí. No sé.

2018. Reactivé mi blog.

 

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